El chocolate le gusta a todo el mundo, pero su producción tiene un lado oscuro: el trabajo esclavo e infantil en las plantaciones de cacao, así como la destrucción de la selva tropical. Esta materia prima se produce en condiciones más que cuestionables.
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En Costa de Marfil se pone especialmente de manifiesto este lado turbio de la producción de cacao y chocolate.El chocolate - Un negocio amargo
Muchas personas, entre ellas niños, llegan a este país desde Burkina Faso huyendo de la sequía y la hambruna.
En Costa de Marfil buscan trabajo, a menudos solos, sin sus familias, en una de las numerosas plantaciones de cacao.
Las condiciones laborales son duras: machetes afilados, cargamentos muy pesados, herbicidas tóxicos y falta de ropa protectora.
El 90 por ciento de la selva de Costa de Marfil ya se ha destruido.
Todo esto ocurre a la vista de las grandes compañías internacionales de cacao y de la industria chocolatera, como Nestlé, Cargill o Ferrero. En 2001 las empresas acordaron poner fin al trabajo infantil, a la falta de salario mínimo y a la destrucción de la selva.
Pero veinte años después, ninguno de estos propósitos se ha implementado
. Este conmovedor reportaje ofrece una visión sobre la otra cara de la industria del chocolate y sus dulces productos de lujo.
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